Imponente, se levanta al pie de la calle Max Planck de la Isla de la Cartuja, el Pabellón de Marruecos actual sede de la Fundación Tres Culturas. Hoy recorremos el Pabellón de Marruecos de la Expo`92 o Pabellón de Hassan II, uno de los pocos edificios que se concibieron como pabellón permanente durante la Exposición Universal de Sevilla.
Este pabellón se ha mantenido hasta nuestros días en buen estado de conservación gracias a que se destinó a ser la sede de la Fundación Tres culturas del Mediterráneo.
La Fundación tres culturas
La Fundación Tres Culturas del Mediterráneo adquirió el pabellón para poner en marcha su proyecto en 1.999. Su proyecto que consistiría según sus propias palabras en «promover el diálogo, la paz y la convivencia entre pueblos y culturas del Mediterráneo«.
Un año antes de su inauguración, en 1.998, el Reino de Marruecos y la Junta de Andalucía se unirían para llevar a cabo esta iniciativa sentando las bases de lo que un año después sería la Fundación.
Para el momento de su inauguración el 8 de marzo de 1.999, se habían unido a los promotores del proyecto, representantes de la autoridad palestina y la organización creada por el Nobel de la Paz (también expresidente de Israel) Shimon Peres.
A lo largo de estos años la Fundación ha promovido sus ideas a través de actividades como conferencias, espectáculos, proyecciones de cine y formaciones. También cuenta con una biblioteca especializada que realiza publicaciones propias.
El Pabellón en tiempos de la Expo`92
Durante la Expo`92, el propio pabellón constituía el plato fuerte de la muestra que el reino de Marruecos había traído para la ocasión. En la primera planta se podía visitar una colección de esculturas romanas de bronce dispuestas entre retratos del rey Hassan II y su familia. Una planta más arriba se alojaba el restaurante que ofrecía una muestra de la gastronomía marroquí. En la sala de cine se proyectaba un vídeo sobre la vida en Marruecos.
La planta principal constituía un patio que daba acceso a todas las estancias del pabellón. Era en este lugar donde grupos de músicos ofrecían una muestra de danzas y canciones populares. Cada vez que este espectáculo empezaba se producía el ritual por el que los visitantes asistían a la apertura de la cúpula, que deslizándose lateralmente, dejaba entrar la luz al interior del patio.
Pabellón de Marruecos, el edificio
El Pabellón de Marruecos para la Expo`92 fue construido por el arquitecto francés Michael Pinseau. El rey Hassan II, que tenía un gran afán constructivo, ya había contado en numerosas ocasiones con Pinseau. Su obra más importante sería la Mezquita de Hassan II en la cuidad de Casablanca.
El edificio, con planta en forma de estrella de 8 puntas, es toda una exhibición de técnicas de ornamentación y artesanía árabe. En su construcción participaron unos 600 artesanos que crearon tallas labradas a mano, mosaicos de cerámica, murales, enrejados de madera y yeserías
La parcela sobre la que se construyó el edificio se extiende sobre una superficie de 5000 metros. La zona exterior es una plaza que albergaba frondosos jardines. En su centro se ubica la fuente en forma de estrella de 8 puntas y delante de ésta un gran pórtico que daba acceso al conjunto.
Los exteriores: la estrella de 8 puntas
Si en nuestro recorrido nos encontramos en el patio exterior y miramos el pabellón alcanzaremos a ver 4 de las 8 puntas de la planta. Alternativamente vemos cómo se disponen puntas de la estrella con fuentes sobre paredes acristaladas y puntas de la estrella con puertas, acristaladas también, y enmarcadas por arcos de piedra.
En la más alto del edificio podemos ver la cúpula, también con forma de estrella de 8 puntas, recubierta de tejas de color verde.
Las puntas con fuentes
Las paredes exteriores de las puntas de la estrella que albergan fuentes son acristalamientos de las que se proyectan las fuentes. Sus fondos y paredes de están tapizados por mosaicos de piezas de cerámica pintada en tonos verdeazulados. Las fuentes se conforman con varios receptáculos a distintas alturas de modo que el agua caía en grandes cascadas.

Las puntas con puertas
Las paredes exteriores de las puntas de la estrella en las que se abren las puertas también son de cristal. A modo de marco alrededor de las puertas se proyectan hacia el exterior piezas de piedra que forman arcos lobulados que descansan sobre columnas. Sobre ellos, y hasta lo más alto de la fachada, se extienden celosías caladas que dejan ver el cristal.

El interior del Pabellón de Marruecos
El patio central
Accedemos al pabellón por una de las puertas acristaladas. Lo hacemos a un recibidor donde se encuentra el control de acceso. A la izquierda hay un espacio para exposiciones y enfrente, recorredores, tenemos la puerta que nos conduce al precioso patio central.
Este espacio tiene forma octogonal. Cada lado del octógono forma paredes en las que se abren las puertas que nos llevan a las distintas dependencias o escalinatas que nos permiten acceder a las demás plantas.

Tomaremos de referencia la pared que ocupa el logotipo de la Fundación Tres Culturas. A continuación, en los lados adyacentes se abren sendas escalinatas que nos llevan a los niveles superiores. Los 5 lados restantes albergan puertas de madera agrupadas de dos en dos o de tres en tres. Todas ellas enmarcadas por arcos de medio puntos blancos con tallas.
Sobre los arcos, blancos, se alzan celosías de madera que forman barandales en la segunda planta. La decoración de los barandales incluye (de nuevo) tres grandes estrellas de 8 puntas. Sobre ellos, de igual forma, se ven las de la tercera planta que, en este caso, forman parte de un conjunto junto con un grupo de tres arcos también de madera sobre columnas integradas en la celosía. En estas, también están presentes las estrellas.

En el centro del patio se abre, unos centímetros por debajo del nivel del suelo, una gran estrella con un círculo de mármol en el centro y 8 puntas de cristal transparente que desvelan la presencia de la fuente situada bajo nuestros pies. La gran estrella se encuentra enmarcada por azulejos que forman dibujos en tonos azules.
El Patio Inferior
De nuevo, si nos situamos frente al logotipo de la fundación, atravesaremos la puerta que queda a nuestra derecha para bajar al patio inferior. Este patio inferior está presidido por la gran fuente de mármol que ocupa el centro del espacio y queda enmarcada por 8 arcos que descansan sobre dobles columnas.
La fuente, de forma redonda, tiene 3 niveles. El más bajo se encuentra tapizado de mosaicos que dibujan formas triangulares en tonos azules y verdes.
Toda esta zona, la fuente enmarcada por los arcos, queda cubierta por un techo en forma de estrella cuyas 8 puntas son de cristal. Son las mismas puntas que hemos visto desde arriba en el patio principal. Al mirar hacia arriba no hay obstáculos visuales: de un solo vistazo, celosías de madera y cúpula.
La terraza mirador
En la última planta podemos recorrer la terraza mirador, un espacio abierto con arriates blancos elevados sobre el suelo con decoración de azulejos en tonos rojos y azules con formas geométricas.
El murete que delimita esta terraza está tapizado por azulejos con motivos florales. Desde aquí tenemos vistas estupendas del entorno, el Pabellón del Futuro, el Auditorio Rocío Jurado, los jardines de la antigua Cartuja (hoy Centro Andaluz de Arte Contemporáneo). Tras ellos, la Torre Schidler y la Torre Pelli.